Muchos poetas han rendido homenaje a Garcilaso y por eso he decido escribid alguno de ellos para que los conozcáis.
A un retrato de Garcilaso
Y tu dulce y amante Garcilaso,
cortesano cantor de los pastores,
....
tú que entre miel y ámbar a tu paso
sembraste versos que brotaron flores
ve si a los míos tu dulzura inspiras
desde ese marco en que tenaz me miras.
José Zorrilla
Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.
Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera
ante el brillar de su acero;
que buen caballero era.
¡Qué dulce oírle, guerrero,
al borde de su estribera!
En la mano mi sombrero;
que buen caballero era.
Rafael Alberti
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domingo, 15 de febrero de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
Garcilaso de La Vega
Nació este eminente poeta, gran señor por su familia como por su ingenio, en la imperial ciudad de Toledo, en 1503, correspondiéndole por la elevada alcurnia de su casa el hábito de la orden de Alcántara.
Desde muy joven siguió las banderas del Emperador Carlos Quinto, mostrando tales bríos y arrestos, que pronto se distinguió entre todos sus compañeros. Estuvo en casi todos los grandes hechos de armas de aquel glorioso reinado, habiéndose particularmente lucido en la defensa de Viena y en el sitio de Túnez, donde fue herido.
Entonces se volvió a Nápoles, donde a pesar de sus eminentes servicios incurrió en la desgracia del Emperador, por haber protegido los amores de un sobrino suyo, que aspiraba a la mano de una dama que le era muy superior en jerarquía, por lo cual fue desterrado a una de las islas del Danubio, que con tanto donaire había de cantar.
Mas no tardó en volver a la gracia del Emperador, dado que poco después le acompañaba en su expedición al Piamonte, en cuyo ejército tenía bajo su mando once banderas de infantería.
Una vez derrotados los franceses y cuando ya se veían en retirada forzosa, el Emperador perseguía y daba caza; en esta operación ordenó la toma de una torre que se hallaba en un lugar cerca de Frejus, donde desesperadamente se defendían unos cincuenta franceses; Garcilaso fue de los primeros en subir, mas fue herido de una pedrada en la cabeza, y cayó. Lleváronle de allí a Niza, pero no sobrevivió sino veinte días a sus heridas, pues murió en dicho lugar a los treinta y tres años de edad. Era en 1536.
El Emperador, indignado por la pérdida de uno de sus primeros oficiales, que tan joven era y tanto prometía, hizo pasar a cuchillo a todos aquellos franceses que le habían muerto.
Pero si lo corto de su vida le impidió dar de sí todo lo que para la gloria de las armas habría podido, no fue ella tan corta para las letras, pues que ya en vida suya había recibido el título, que la posteridad le ha confirmado, de príncipe de los poetas castellanos.
Sus obras eran conocidas de todo el mundo, y su autoridad tal, que el mismo Cervantes, que no tenía sobrada propensión al elogio, le consideraba como una de las más indiscutibles glorias de las letras patrias. Así, cuando el Licenciado Vidriera se partió para Italia, «los muchos libros que tenía los redujo a unas Horas de Nuestra Señora y un Garcilaso sin comento, que en las dos faldriqueras llevaba». Es decir, que al ingenioso licenciado le era imposible separarse de su gran poeta favorito.
Otros autores han sido más o menos discutidos, y hasta se !es ha negado que fuesen verdaderos poetas, y sólo versificadores hábiles; pero la fama y renombre de Garcilaso han sido siempre y son de los más puros e indiscutidos.
Es el primero de los poetas líricos castellanos, sin duda alguna, y representa por sí mismo uno de los géneros más en boga en nuestra literatura: el género bucólico, en el cultivo del cual llegó a tal altura que por nadie ha sido alcanzado.
-Las obras garcilasianas:
Égloga primera de Garcilaso. 30 estancias.
Canción. Dirigida a «Tú» (Don Pedro de Toledo, Virrey de Nápoles), receptor del poema.
- Introducción a la égloga (estancias 1-3) [tres estancias].
- Introducción al primer canto (estancia 4) [una estancia]. Canto de Salicio, quien se queja del desdén de Galatea (estancias 5-16) [12 estancias]. Conclusión (estancia 17: 225-34).
- Introducción al segundo canto (estancia 17: 235-38). Nemoroso llora la muerte de Elisa (estancias 18-29) [12 estancias].
- Conclusión de la voz poética (estancia 30) [una estancia]. «Anochece».
- Tercetos encadenados (YZYZ) [37 vv.]: Monólogo. vv. 1-37: Albanio (fin). Lamentación por la pérdida de Camila.
- Estancias (canzone) (39): Monólogo. vv. 38-76: Salicio (cont.). Celebración de la naturaleza («Beatus ille»).
- Tercetos encadenados (261): Diálogo. vv. 77-337: Salicio (cont.), Albanio (fin). Albanio recuerda su vida anterior con Camila. Caza salvaje de aves. Deseos impuros de Albanio.
- Rima al mezzo (endecasílabos con rima interna) [48]: Diálogo. vv. 338-385: Salicio, Albanio (fin). Estrofa de transición. Perlocución de Salicio (confesión). Desesperación de Albanio.
- Tercetos encadenados(YZYZ) [295]: Diálogo. vv. 386-680: Salicio, Albanio (fin). Albanio cuenta su historia. Pérdida de Camila. Quejas de Albanio. Apelación a ninfas, bosques, natura. Suicidio fracasado (la naturaleza no lo permite). Deseo de soledad.
- Estancias (39): Diálogo. vv. 681-719: Salicio, Albanio (fin). Optimismo de Salicio. Transición.
- Rima al mezzo (46): Monólogo. vv. 720-765: Camila (fin). Camila entra de caza. Beatus ille. Duerme.
- Tercetos encadenados (168): Diálogo de cuatro. vv. 766-933: Albanio, Camila, Salicio (fin), Nemoroso. Albanio descubre a Camila durmiendo. La despierta. Trata de hablar con ella pero ella logra huir de él. Deseo de muerte de Albanio. Intervención de Salicio y Nemoroso. Empieza la locura de Albanio.
- Rima al mezzo (98): Diálogo de tres. vv. 934-1031: Albanio, Nemoroso, Salicio (fin). Albanio intenta suicidarse. Salicio y Nemoroso impiden que se suicide y lo atan. Albanio se duerme.
- Tercetos encadenados (YZYZ) [97]: Diálogo. vv. 1032-1128: Nemoroso (fin), Salicio. Se habla de la cura de Albanio. El río Tormes. Severo en la tierra de Alba. Nemoroso fue curado de amor por Severo.
- Rima al mezzo (700): «Diálogo». vv. 1129-1828: Salicio, Nemoroso (fin). Invocación a las ninfas. Elogio de la Casa de Alba: Nemoroso narra cómo el río Tormes le mostró a Severo una urna de sucesos futuros de la casa de Alba [Don García Álvarez de Toledo, I Duque de Alba (m. 1430); Don Fadrique Álvarez de Toledo, II Duque de AlbaDon Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel (1507-1582), III Duque de Alba [Boscán, ayo de Don Fernando], dones de los dioses Mercurio, Marte, Apolo, Venus,, Esculapio e Himeneo, quien le otorga a María Enríquez de Toledo, prima y esposa de Don Fernando, triunfos de Don Fernando en Francia, Alemania y Austria contra Solimán el Magnífico [Suleyman the Magnificent, Sultán del imperio Otomano turco], guerra internacional de flamencos, italianos, españoles y alemanes, vuelta a España por Barcelona, Aragón y Castilla. Fin de la «lectura» de la urna. El río Tormes se niega a seguir adelante, sin comentar el cometa Halley de 1531. Fin de elogio y transición. (1460-1531); Don García, quien muere a los 23 años, y su esposa Doña Beatriz de Pimentel, madre de
- Estancias (26): Monólogo. vv. 1829-1854: Salicio (fin). Salicio, Nemoroso (fin). Salicio queda pasmado y no duda de la eficacia de la cura de Albanio, llevada a cabo en un cercano futuro por Severo.
- Tercetos (YZYZ) [31]: Diálogo. vv. 1855-1885: Nemoroso (fin), Salicio. Anochece. Llevarán a Albanio a ver a Severo antes de que amanezca. Albanio ha permanecido dormido.
Égloga tercera de Garcilaso:
Escrita en 1536. Octavas reales (única vez que usa esta forma Garcilaso).
Bases clásicas: Virgilio, Geórgicas IV; Virgilio, Égloga VII; Ovidio, Metamorfosis IV. 1-41, 389-415; Sannazaro, Prosa XII de Arcadia; Catulo, poema lxiv.
Hablante lírico ----MENSAJE---- [destinatario] María [la Virreina Doña María Osorio Pimentel, esposa de Don Pedro de Toledo, Virrey de Nápoles, quienes tenían cuatro hijas--Leonor, Juana, Ana e Isabel-- y 2 hijos--Don Fadrique y Don García.
MENSAJE: Descripción de amores imposibles o desgraciados.
Estructura de la égloga tercera (47 octavas reales):
- I. Introducción. Invocación a María (Doña María Osorio Pimentel, esposa de Don Pedro de Toledo, Virrey de Nápoles y tío del Duque de Alba. Descripción del paisaje. Alusión a los pintores clásicos Apeles (Alejandro, Venus) y Timantes («Sacrificio de Ifigenía») [15 octavas: octavas 1-15].
- II. ÉGLOGA PISCATORIA (23 octavas: octavas 16-38):
- A. Lienzos de las ninfas (18 octavas: octavas 16-33):
- 1. Filódice («quien coge hojas»): Orfeo y Eurídice (3 octavas: octavas 16-18).
- 2. Dinámene («poderosa en el mar»): Apolo y Dafne (3 octavas: octavas 19-21).
- 3. Climene («riego»): Adonis y Venus (3 octavas: octavas 22-24).
- 4. Nise («nadar, isla» [Inés de Castro, degollada]): Elisa y Nemoroso. Elisa es la ninfa degollada (degollada significa «desangrada», como Isabel Freyre [variante ygualada [amortajada]) [9 octavas: octavas 25-33). Una diosa escribe el epitafio de Elisa.
- III. Transición (5 octavas: octavas 34-38): Conclusión a la parte piscatoria de la égloga. Introducción a la parte bucólica, que contiene los cantos amebeos de Tirreno y Alcino.
- IV. ÉGLOGA BUCÓLICA (8 octavas: 39-46): Canciones amebeas (competencia/disputa de trovadores/alternancia):
- A. Tirreno, quien ama a Flérida (4 octavas: octavas 39, 41, 43, 45).
- B. Alcino, quien ama a Filis (4 octavas: octavas 40, 42, 44, 46).
- V. Conclusión a la égloga (1 octava: octava 47).
viernes, 30 de enero de 2009
jueves, 15 de enero de 2009
Belleza femenina en el Renacimiento
Con el madrigal se designa a un breve poema lírico formado por un número variable de versos heptasílabos y endecasílabos, distribuidos libremente por el poeta, a la manera de la silva y que riman en consonante; puede quedar algún verso suelto. El tema suele ser amoroso. En España uno de sus grandes cultivadores es Gutierre de Cetina. El siguiente poema suyo es considerado como un modelo perfecto.
Ojos claros, serenos,si de un dulce mirar sois alabados,¿por qué, si me miráis, miráis airados?Si cuanto más piadososmás bellos parecéis a aquel que os mira,no me miréis con iraporque no parezcáis menos hermosos.¡Ay, tormentos rabiosos!Ojos claros, serenos,ya que así me miráis, miradme al menos
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Introducción de la métrica italianizante a la española

El año 1526 coinciden en Granada el embajador de Venecia, Andrea Navagero y el poeta barcelonés Juan Boscán. En la conversación que ambos sostienen, el embajador veneciano convence a Boscán para que incorpore a la poesía española tanto la métrica como los géneros más sobresalientes de la italiana. De todo ello nos da cuenta Juan Boscán en la dedicatoria de sus obras a la Duquesa de Soma. Dice el poeta español:
Estando un día en Granada con el Navagero- el cual, por haber sido varón tan celebrado en nuestros días he querido aquí nombralle a Vuestra Señoría-, tratando con él en cosas de ingenio, y esencialmente en las variedades de muchas lenguas, me dijo por qué no probaba en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usada por los buenos autores de Italia, y no solamente me lo dijo así livianamente, más aún me rogó que lo hiciese. Partime pocos días después para mi casa, y con la largueza y soledad del camino, discurriendo por diversas cosas, fui a dar muchas veces en lo que el Navagero me había dicho; y así comencé a tentar este género de verso... Mas esto no bastara a hacerme pasar muy adelante si Garcilaso, con su juicio, el cual no solamente en mi opinión masen la del todo el mundo ha sido tenido por regla cierta, no me confirmara en esta mi demanda; y así alabándome muchas veces este mi propósito, y acabándomele de probar con su ejemplo- porque quiso él también llevar este camino-, al cabo me hizo ocupar mis ratos ocioso en esto más fundadamente.
Boscán fue el primer innovador, alentado constamente por su amigo Garcilaso de la Vega que incorporó muy pronto a su vena lírica el estilo italiano y demostró cómo aquellos metros y géneros que no tenían equivalente en nuestra versificación se podían utilizar con la misma belleza de la versificación de origen. Pronto otros poetas los siguieron, Diego Hurtado de Mendoza y Hernando de Acuña.
Antonio Quilis Métrica española
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